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La angustia y el dolor, el placer y la muerte no son más que un proceso para existir".
"¿Qué sería de mí sin lo absurdo y lo fugaz?"

10 septiembre, 2007

De James Joyce a su esposa

Siempre he puesto mi palabra en contra de la censura... no me agrada que me digan que ver o no ver, que leer, o no leer, o simplemente que es correcto que haga si es que soy mayor de edad y responsable... o como se dice, con criterio formado...


pero que es tener un criterio formado???, aun no logro una respuesta a eso que me agrade...

He encontrado una carta de James Joyce, que me ha provocado el re-pensar el concepto del poder de la palabra, cierto es, que durante toda mi vida es el aspecto visual es el que mas me ha tocado, ya que veo desde que me acuerdo pero leo desde los cuatro, es decir que el ojo lleva 2 a 3 años de ventaja...

El poder de la palabra radica en que al estar impresa o al ser oida, se hace real, ya no es un espectro... ya no habita sólo en los pensamiento, ya no hay sinonimos, es solo ella la que esta ahi...
Se que el planteamiento que hago aca, es muy basico, y me gustaria darle mas tiempo y madurez, pero es que de verdad, sólo quiero que lean la honestidad erotica de James...

Corría el año 1909, y James Joyce vivía en Trieste con su familia. A fines de octubre, el viaja a Dublin en un viaje de negocios, y se queda hasta fines de diciembre. Había hecho un trato con su mujer: el de escribirse cartas eróticas.
Lamentablemente las de ella desaparecieron, pero hay que agradecer que las que escribió él, se publicaron ya, en el año 1975.

A NORA

Dublin, Diciembre 9, 1909

Mi dulce y traviesa pajarita cogedora. Aquí está otro billete para comprar lindos calzones o medias o ligas. Compra calzones de puta, amor, y asegúrate de rociarles las piernas con algún agradable aroma y también de mancharlas un poquito atrás.

Pareces ansiosa de saber cómo recibí tu carta que dices es peor que la mía. ¿Cómo que es peor que la mía, amor? Sí, es peor en una o dos partes. Me refiero a la parte en la que dices que lo harás con tu lengua (no me refiero a que me chupes) y en esa amable palabra que escribiste bien grande y subrayada, pequeña canalla. Es excitante escuchar esa palabra (y una o dos más que no escribiste) en los labios de una chica. Pero prefiero que hables de ti y no de mí. Escríbeme una larga, larga carta, llena de esas y otras cosas, acerca de ti, querida. Ahora ya sabes cómo regalárme una erección. Dime las más pequeñas cosas acerca de ti tan detalladamente mientras sean obscenas, sucias y secretas. No escribas otra cosa. Deja a cada oración llenarse de sucias e impúdicas palabras y sonidos. Son lo más amo oír y ver en el papel, porque las más sucias son las más hermosas.

Las dos partes de tu cuerpo que hacen cosas sucias son las más amadas por mí. Prefiero tu culo, querida, a tus tetitas porque hace cosas más sucias. Si amo tanto tu coño no tanto por ser la parte de tu cuerpo que penetro, sino porque hace otra cosa sucia. Puedo pasar todo el día acostado putaneando mientras miro la divina palabra que escribiste, y la cosa que dices quisieras hacer con tu lengua. Desearía poder oír tus labios murmurando esas celestiales y excitantes palabras sucias, ver tu boca haciendo ruidos y sonidos sucios, sentir tu cuerpo culebreando debajo mío oír y oler los gruesos sucios pedos de niña irse pop pop fuera de tu hermoso culo desnudo de niña y coger, coger, coger el sexo de mi caliente villana, mi pequeña y cogedora pajarita, por siempre.

Estoy feliz ahora, porque mi putita dijo que quiere que lo hagamos por atrás, y quiere que la coja por la boca, y quiere desabotonarme y sacar mi petaca y chuparla como una teta. Más y más sucias que éstas cosas quiere ella hacer, mi pequeña y desnuda cogedora, mi pícara y culebreadora pequeña culeadora, mi dulce y sucia pedorrita.

Buenas noches mi pequeño coñito, me voy a acostar y jalármela hasta acabar. Escribe más y más sucio, querida. Hazle cosquillitas a tu pequeño pene mientras me escribes para que te haga decir peores y peores cosas. Escribe las palabras obscenas grandes y subrayadas y bésalas y ponlas un momento en tu dulce sexo caliente, querida, y también levanta un momento tu vestido y ponlas debajo de tu querido culito pedorreador. Haz más si quieres y mándame entonces la carta, mi querida pajarita cogedora de enojado trasero.

JIM

1 comentario:

galatea dijo...

He leído las cartas completas. Siempre me ha interesado Joyce y ahora sus cartas me tienen muy concentrada en él. Muchos somos los que nos enamoramos y creemos estar sumidos en el amor, en el amor romántico y erótico, pero pocos pueden sentirlo y expresarlo de manera tan poética, incluso lo sexual y obseno. Complacerse con esta lectura exige sensibilidad, madurez y cultura, suena pedante, pero es así.Me encantaría ser inspiradora de este tipo de cartas.
Saludos.